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Novela

Novela

Una novela es una narración en prosa más extensa y compleja que el cuento, en la cual el relato aparece una trama complicada o intensa, personajes sólidamente trazados, ambientes descritos pormenorizadamente, con lo que se crea un mundo autónomo e imaginario. Así como una variedad de formas de estructurar el relato que van desde un narrador primera persona a un narrador externo. Así como el grado de conocimiento de los hechos o personajes de parte del narrador, de testigo presencial a omnisciente. Su origen como técnica y genero literario esta en el siglo XVII en la lengua española siendo su mejor ejemplo Don Quijote de la Mancha (1605) de Miguel de Cervantes. La cual es considerada la primera novela moderna del castellano. La novela significo una innovación con respecto a los modelos clásicos de la literatura greco-romana como lo eran la epopeya, la crónica. En otros idiomas este genero se denomina roman o novel Ejemplos de novelas:
- Madame Bovary (Gustave Flaubert)
- Rojo y Negro (Stendhal)
- El Castillo (Franz Kafka)
- Vida y opiniones de Tristam Shandy, Caballero (Laurence Sterne)
- En busca del tiempo perdido (Marcel Proust) Véase también
- Literatura Categoría:Novela ko:소설 ja:小説 th:วรรณกรรม

Prosa

Prosa tiene los siguientes significados: #La prosa es una forma que toma naturalmente el lenguaje para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas. #Lenguaje prosaico en la poesía. En la misa, secuencia que en ciertas solemnidades se dice o canta después de la aleluya o del tracto. ja:散文

Cuento

Cuento Oral, Cuento Literario y Relato Corto

El cuento oral es tan antiguo como la humanidad, no así el cuento literario que es de procedencia oriental. El vocablo cuento proviene de contar, lo que se dice a viva voz. De aquí se deriva el cuento popular, que era también anónimo, extenso, con numerosos personajes, tramas complejas, y efectos múltiples. Y sobre todo, con desenlaces inesperados. El relato corto es la expresión moderna, adulta e intelectual del cuento.

Características del Cuento Literario


- Es narrativo, cuenta algo.
- Es una narración fingida en todo o en parte; es ficción o invención literaria, aunque puede apoyarse en hechos reales o que hayan ocurrido en la realidad y que, inclusive, forman parte de la experiencia misma del autor.
- Es creación legítima de un escritor, quien lo hace llegar al lector por medio del narrador.
- Es corto o breve, se desarrolla en pocas páginas.
- Tiende a producir un solo efecto en el lector; el autor se interesa por un tema principal y no aprovecha los temas menores que la narración pueda sugerir.
- Configuración del mundo ficticio mediante elementos diversos: ambientes, épocas, personajes. Esto justifica la necesidad de emplear distintas formas de expresión.
- El narrador cierra el desarrollo de su tema central mediante un oportuno desenlace, el cual, según el caso, puede resultar esperado o inesperado. El cuento no es una simple sucesión de anécdotas contadas, sino una síntesis superior en la cual se relaciona íntimamente la invención narrativa (fábula) con una novedosa invención idiomática (el estilo literario).

Estructura de un Cuento

Los tres planos principales de su estructura son: # El estrato del mundo narrado: el hecho, suceso o acontecimiento narrado, con sus episodios o incidentes. De este nivel se desprende el tema central. # El estrato del contenido: este configura una imagen novedosa y una interpretación original de la realidad (ficticia) expresada en el mundo narrado. # El estrato de la expresión: es por intermedio de la expresión lingüística del tema y del mundo representado, que se objetiva ante el lector la realidad del mundo narrado y éste adquiere significado y vida propia.

Subgéneros

Dentro de los cuentos también hay subgéneros:
- Cuento fantástico
- Cuento de ciencia ficción
- Cuento de hadas
- Fábula
- Maravillosos Categoría:Cuentos Categoría:Subgéneros narrativos

Enlaces externos


- [http://www.ciudadseva.com/bibcuent.htm Biblioteca Digital Ciudad Seva - Cuentos Clásicos] Miles de cuentos de autores clásicos, nacidos en o antes del año 1930. Desde Esopo hasta Juan Manuel, desde Boccaccio hasta los clásicos del siglo XX.
- [http://www.polipage.com/ Portal sobre el cuento]

Lengua española

El español o castellano es una lengua romance del grupo ibérico, originada en el condado y reino medieval de Castilla, que incluía aproximadamente la actual provincia de Burgos y las comunidades autónomas de La Rioja y Cantabria, en España. Es hablada como lengua materna por unos 332 millones de personas, es decir, que es la segunda más hablada del mundo tras el chino mandarín. Contando a aquellos que la hablan como segunda lengua, se estima que la cifra alcanza entre 420 y 425 millones lo que la convierte en la cuarta del mundo, tras el mandarín, el inglés y el hindi.

¿Español o castellano?

En principio, castellano y español son sinónimos. La denominación castellano hace referencia a su región de origen, Castilla, y es más antigua. La denominación de español se impuso a partir del siglo XVI, especialmente durante la creación de un imperio colonial a partir del reinado de Carlos I de España y V de Alemania. La denominación castellano es también muy popular en el Cono Sur, donde a veces alterna con la de lengua nacional. Esta preferencia podría deberse a una reacción contra el extinto imperio español. En España a menudo se usa la palabra español al referirse a la lengua en contraste con lenguas extranjeras y la palabra castellano cuando se compara con otras lenguas peninsulares, que también son españolas. Algunos autores sostienen que la denominación con que se debería conocer la lengua común que hablan y entienden todos los españoles debería ser español y la palabra castellano se debería aplicar sólo al dialecto de la lengua que nos ocupa que se habla en Castilla. Estos autores suelen poner como ejemplo que en Alemania se habla alemán, que en Francia se habla francés, etc. Otros autores sostienen que aunque el castellano medieval se vio influido en su evolución por otras lenguas peninsulares, los cambios no fueron significativos. Estos autores sostienen que la denominación correcta es castellano, pues es el idioma que surgió en Castilla y después se extendió por todo el territorio español, debido a la supremacía del Reino de Castilla sobre el resto de reinos peninsulares. Estos autores suelen poner como ejemplo que en el Reino Unido y otros países angloparlantes el idioma se denomina inglés, pues es originario de Inglaterra.

Distribución geográfica

El español es la lengua oficial de los siguientes países (entre paréntesis aparece el número de hablantes que lo tienen como lengua materna):
- Argentina (36.000.000)
- Bolivia (6.500.000)
- Chile (15.000.000)
- Colombia (44.000.000)
- Costa Rica (3.700.000)
- Cuba (11.100.000)
- Ecuador (10.500.000)
- El Salvador (6.200.000)
- España (43.000.000)
- Guatemala (7.500.000)
- Guinea Ecuatorial (350.000)
- Honduras (5.800.000)
- México (101.000.000)
- Nicaragua (5.000.000)
- Panamá (2.900.000)
- Paraguay (4.000.000)
- Perú (28.000.000)
- Puerto Rico (4.000.000)
- República Dominicana (8.500.000)
- Uruguay (3.300.000)
- Venezuela (24.000.000) En Belice, el español no es reconocido idioma oficial, no obstante, es el idioma nativo de alrededor del 50% de la población, y es hablado como un idioma secundario por otro 20%. Por tanto, en dicho país el castellano es el más extensamente hablado, pero el inglés permanece todavía como el único idioma oficial. En los Estados Unidos, el español cuenta con aproximadamente 40.500.000 hispanohablantes y comparte el estatus de lengua oficial con el inglés en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico y el estado de Nuevo México. En estos territorios, de las dos lenguas oficiales, el español cuenta con más hablantes maternos. En Texas el español es lengua de facto junto con el inglés, ya que no hay lengua oficial en este estado. Los estados de California, Florida, Texas y Nueva York cuentan también con millones de hispanohablantes cada una, pero sin oficialidad. Por parte, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos cuentan con alrededor de un 15% de hispanohablantes. En Brasil, donde prácticamente toda la población habla portugués, el español ha obtenido un importante estatus como segunda lengua entre los estudiantes y muchos profesionales. En los últimos años, en los que Brasil ha disminuído sus lazos comerciales con EE.UU. y los ha incrementado con sus vecinos hispanohablantes (especialmente como miembro de Mercosur) y con España), se ha hecho mucho hincapié en la promoción del español en el país, lo que permitirá al gigante suramericano acaudillar de forma natural al bloque iberoamericano de naciones. El 7 de julio de 2005, el Congreso de Brasil aprobó, una ley, la conocida como ley del español, que se había estado gestando desde 1991, y que obliga a todos los centros de secundaria del país a ofrecer este idioma como materia escolar. El parecido entre ambas lenguas, sumado a que los países vecinos de Brasil (excepto las Guayanas) hablan español y a la potencia internacional de esta lengua han despertado un gran interés entre los brasileños por aprenderlo. En los estados fronterizos con países hispanohablantes hace años que se introdujo la enseñanza del español. Aunque en el territorio británico de Gibraltar no tiene estatuto de lengua oficial, es conocido por la mayor parte de la población, aunque su uso sea secundario al inglés. En otros países, el español, pese a carecer de carácter oficial, es hablado por una parte considerable, a veces mayoritaria, de la población, como en Andorra (entre 10% y 25%), Aruba (85%), Belice (60%) y Curaçao (65%). Por minorías en Bonaire (35% aproximadamente) y Trinidad y Tobago y escasas minorías como en el Sahara Occidental (en el territorio controlado por el Frente Polisario) y por las comunidades sefardíes de Marruecos, Israel, Turquía y zonas de los Balcanes (Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Grecia, Serbia y Montenegro. El caso de las islas Filipinas, antigua colonia española y en la que quizá el legado más obvio que dejó la hispanidad sean los nombres de persona, merece consideración aparte. El español fue idioma oficial hasta 1987. Se suele decir que su uso está disminuyendo y que tan sólo entre el 0.01% (2.658 hablantes, según el [http://www.ethnologue.org/show_language.asp?code=spa censo de 1990]) y el 2% (2.900.000, según [http://www.sispain.org/spanish/language/worldwid.html otra fuente]), aunque hay quien afirma que su utilización está en ascenso (Véase [http://filipinokastila.tripod.com/boom.html esta página web]). El castellano también es una de las lenguas oficiales de tres importantes organismos internacionales:
- Organización de los Estados Americanos
- Unión Europea
- Naciones Unidas

Dialectos


- Dialecto de Castilla
- Dialecto andaluz
- Dialecto canario
- Dialecto churro
- Dialecto murciano
- Dialecto extremeño
- Español americano
  - Español amazónico
  - Español andino
  - Español boliviano oriental
  - Español caribeño
    - Español cubano
    - Español dominicano
    - Español puertorriqueño
    - Español venezolano
      - Español venezolano guaro-marabino
  - Español centroamericano
    - Español panameño
  - Español chileno
    - Español chilote
  - Español colombiano central
  - Español colombiano-ecuatoriano ribereño
  - Español mexicano
    - Español mexicano septentrional
    - Español mexicano meridional
  - Español paraguayo
  - Español peruano ribereño
  - Español rioplatense
- Español de Guinea Ecuatorial
- Español de las Filipinas

Lenguas derivadas

Lenguas criollas :
- Judeo-español, sefardí o ladino :
- Chabacano :
- Papiamento (está en duda, algunos lingüistas lo considera una lengua criolla del portugués) :
  - Papiamento de Aruba :
  - Papiamento de Bonaire :
  - Papiamento de Curaçao :
- Palenquero Dialecto artifical :
- Español neutral

Sonidos

La estructura silábica más frecuente del español es CV (consonante más vocal), de forma que tiende hacia la sílaba abierta. Caracteriza al castellano una tensión articulatoria alta, no tan relajada como en italiano, y estadísticamente una gran presencia de la vocal a. El acento es de intensidad y estadísticamente dominan las palabras llanas, o acentuadas en la segunda sílaba empezando por el final, después las agudas y por último las esdrújulas. Gracias a la Real Academia Española, fundada en el siglo XVIII, la ortografía del español se ha ido simplificando buscando el patrón fonético, aunque esta tendencia se paralizó a mediados del siglo XIX pese a las propuestas en ese sentido del gran gramático Andrés Bello. Por eso su ortografía es actualmente una de las más fáciles entre las de las lenguas románicas.

Vocales

En castellano hay cinco vocales fonológicas: a, e, i, o, u, probablemente a causa del influjo que sobre el protosistema romance ejerció el adstrato vasco, pues el vascuence o euskera cuenta también con cinco vocales. Tanto la i como la u pueden funcionar también como semivocales en posición posnuclear de sílaba y como semiconsonantes en posición prenuclear. En el español existe una pronunciada tendencia antihiática que con frecuencia convierte en diptongos los hiatos en una pronunciación relajada: herue por héroe, etc... Tres de los fonemas vocálicos presentan unas variantes alofónicas o combinatorias que, según Tomás Navarro Tomás, son las siguientes: Los fonemas vocálicos /e/ y /o/ presentan unos alófonos algo abiertos en las siguientes posiciones: #En contacto con el sonido doble erre ("rr"), como en "perro", "torre", "remo", "roca". #Cuando van precediendo al sonido [x], como en "teja", "hoja". #Cuando van formando parte de un diptongo decreciente, como en "peine", "boina". #Además, el alófono abierto de /o/ se produce en toda sílaba que se encuentre trabada por consonante y el alófono abierto de /e/ aparece cuando se halla trabado por cualquier consonante que no sea [d], [m], [s], [n]: "pelma", "pesca", "pez", "costa", "olmo". El fonema /a/ presenta tres variedades alofónicas: #Una variedad palatal, cuando precede a consonantes palatales, como en "malla", "facha", "despacho". #Otra variante velarizada se produce cuando precede a las vocales [o], [u] o a las consonantes [l], [x]: "ahora", "pausa", "palma", "maja". #Una variante media, que se realiza en los contornos no expresados en los párrafos anteriores: "caro", "compás", "sultán".

Consonantes

Según la mayoría de los autores, se distinguen por lo general 23 fonemas en el español, cinco de los cuales corresponden a vocales y 18 a consonantes; en la mayoría de los dialectos del español actual no hay distinción entre "b" y "v" ni entre la "y" consonántica y la "ll", salvo en los casos en que la influencia del dominio lingüístico de algún idioma en que la diferencia existe provoque su reaparición, como en las zonas bilingües español-quechua o español-guaraní. Estos 23 fonemas se distribuyen en 27 letras. Las variaciones fonológicas regionales son muy notables, sin embargo, y la cantidad y tipo de las oposiciones presentes depende del dialecto. Un aspecto curioso de la lengua española es el uso de la letra "ñ", que sólo existe en este idioma.

Vocabulario

De las lenguas prerromanas (ibero, vasco, celta o tartesio) existen bastantes topónimos, algunas palabras ("barro", "cama", "gordo", "nava"...) y algún antropónimo aislado, como "Indalecio". La invasión de los visigodos insertó bastantes nombres de pila ("Enrique", "Gonzalo") y sus respectivos apellidos, el sufijo "-engo" en palabras como "realengo" y vocabulario referente a la guerra como "yelmo", "espía"... La invasión musulmana propició la inserción de numerosos arabismos y, en la fonética, una especial aceptación del fonema velar fuerte [x] ("j"). Se discute si la pronunciación castellana de la "v" (fonema bilabial oclusiva, idéntica a la de la "b"), prácticamente única entre las lenguas romances, se debe a la influencia árabe. En morfología, también viene del árabe el sufijo "-í" en palabras como "ceutí" o "israelí". En el siglo XVI se introdujeron numerosos italianismos referentes a las artes, pero también gran número de palabras indígenas o americanismos, referentes a plantas, costumbres o fenómenos naturales propios de esas tierras, como "patata", "yuca", "cacique", "hamaca", "huracán", "tabaco", "cacao". En el XVII entraron numerosos cultismos por influjo de la lengua gongorina o culterana. En el XVIII, galicismos o palabras tomadas del francés referentes sobre todo a la moda, la cocina y la burocracia: "puré", "tisú", "menú", "peluquín", "maniquí", "restorán", "buró", "carné". En el XIX se incorporan nuevos préstamos, sobre todo del inglés y el alemán, aunque también del italiano en ámbitos referentes a la música, en particular la ópera ("batuta", "soprano"), y la cocina. En el XX se acentúa muchísimo la presión del inglés en los campos de la tecnología, la informática, la ciencia y el deporte: "set", "penalti", "fútbol", "e-mail", "internet", "software". Todos estos son los conocidos como préstamos. Por lo general, Latinoamerica es más susceptible a los préstamos léxicos del inglés o anglicismos, especialmente México ("mouse", en España: "ratón"), mientras que España lo es a los galicismos o palabras tomadas de la vecina Francia (como el galicismo "ordenador" en el español de la península Ibérica, en contraste con el anglicismo "computadora" en el español de América)

Voseo

En algunas variantes del castellano americano se emplea la forma vos para el pronombre de segunda persona singular en lugar del estándar; normalmente esta variación está acompañada de una conjugación particular. En el español de la península el vos fue, en un principio, tratamiento sólo propio de nobles. A finales del siglo XVI vos pasó a América y se implantó en varias zonas como forma popular de tratamiento para la segunda persona del singular, pero perdió sus connotaciones de prestigio. En España sólo sobrevive actualmente en una de las formas de la segunda persona del plural, vosotros. El voseo se presenta, de maneras ligeramente distintas, en Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela (noroeste), Colombia (norte), Chile (centro) y Ecuador (norte); menos frecuentemente y limitado a un ámbito familiar se puede encontrar en El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, México (Chiapas), Colombia (costa pacífica), Ecuador (sierra), Chile (norte y sur), Perú (sur) y Bolivia (oeste), y zonas más reducidas en México (Tabasco), Honduras, Panamá (centro), Colombia (centro), Ecuador (sur) y Perú (noroeste y sur). En República Dominicana y Puerto Rico está extinto su uso. Sin embargo, sólo en el ámbito del español rioplatense se emplea regularmente como forma prestigiosa, habiendo desplazado por completo al incluso de las fuentes escritas; en las restantes regiones existe diglosia entre ambas conjugaciones.

Sistema de escritura

El español se escribe mediante el alfabeto latino con una letra adicional, la "ñ"; dos dígrafos cuya pronunciación se distingue de la de los grafemas independientemente considerados, la "ch" y la "ll", fueron tradicionalmente considerados letras separadas, pero hoy esa convención ha caído en desuso. Adicionalmente, el castellano emplea signos gráficos para empezar la interrogación y la exclamación que no poseen las otras lenguas ("¿" y "¡"). Estos signos especiales facilitan la lectura de interrogaciones y exclamaciones largas que oralmente sólo se expresan por variaciones de entonación. En otros idiomas ("¿" y "¡") no son necesarios debido a que su sintaxis oral no causa ambigüedad al ser leída, ya que existen inversión de sujeto, auxiliares especiales, locuciones... (ejemplo: Is he coming tomorrow?, Est-ce qu'il vient demain? ¿Viene mañana?). ll Las vocales constituyen siempre el centro o núcleo de la sílaba, aunque la "i" y la "u" pueden funcionar como semiconsonantes antes de otro núcleo vocálico y como semivocales después. Un núcleo vocálico de sílaba puede sonar más fuerte y alto que los restantes núcleos silábicos de la palabra porque lleve el llamado acento de intensidad, que se escribe según unas normas ortográficas con el signo denominado acento gráfico o tilde para marcar el golpe de voz cuando éste no sigue el patrón habitual, o para distinguir palabras que se escriben igual (véase acento diacrítico). Además, la "u" puede llevar diéresis ("ü") para indicar que se pronuncia en los grupos "güe", "güi". En la poesía, las vocales "i" y "u" pueden llevar también diéresis para romper un diptongo y ajustar convenientemente la métrica de un verso determinado (por ejemplo, "ruido" tiene dos sílabas, pero "ruïdo" tiene tres). El español es una lengua que posee una marcada tendencia antihiática, por lo cual suelen reducirse en el habla relajada los hiatos a diptongos, e incluso reducirse estos a una sola vocal: indoeuropeo > indouropeo > induropeo; ahora > ahura > ara; héroe > hérue...

Historia

Jarchas, glosas y cartularios medievales

Los textos más antiguos que se conocen en castellano son probablemente las jarchas de los siglos IX y X, versos de carácter popular escritos en dialecto mozárabe que se conservaron hasta nuestros días gracias a que poetas cultos a menudo las incluyeron al final de otros poemas más elaborados, las moajaxas, escritas en árabe. Probablemente contemporáneas a las jarchas (o poco posteriores) son las Glosas emilianenses, que se conservan en el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), localidad considerada centro medieval de cultura. La historiografía tradicional consideraba estas glosas como los textos más antiguos escritos en español. Sin embargo, las corrientes lingüísticas actuales consideran que no están escritas en castellano medieval, sino en navarro-aragonés antiguo. Curiosamente, las Glosas emilianenses también incluyen los textos más antiguos escritos en vascuence que se conservan hoy día. Otros textos antiguos escritos en castellano son los Cartularios de Valpuesta, el más antiguo de los cuales data del año 804, siendo pues, el texto más antiguo en lengua romance descubierto hasta hoy, es anterior incluso a los Estamentos de Estrasburgo, de 842.

Primera gramática moderna europea

En 1492 (año del descubrimiento de América, de la conquista de Granada y de la expulsión de los judíos), Antonio de Nebrija publicó en Salamanca la primera gramática de la lengua castellana (y la primera de una lengua moderna europea). Es un hecho histórico que el nacimiento del Imperio Español está estrechamente ligado al nacimiento del idioma español contemporáneo. Parece ser que cuando la reina Isabel la Católica, al ver la Gramática de la lengua castellana que acababa de obsequiarle Nebrija, le preguntó "¿Para qué quiero una obra como ésta si ya conozco el idioma?". Él respondió: "Señora, la lengua es el instrumento del Imperio". En un primer momento, los realistas no mostraron interés en difundir la lengua española en América y Filipinas y la evangelización se realizó en las lenguas nativas. En el año 1713 se fundó la Real Academia Española, originalmente denominada "Real Academia de la Lengua Castellana". En el siglo XIX, Estados Unidos de América adquiere Louisiana a Francia y Florida a España y conquista a México los territorios que actualmente conforman Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Texas y Utah. De esta forma, el español pasó a ser una de las lenguas de Estados Unidos, aunque estas variedades primitivas sólo sobreviven a inicios del siglo XXI en Sant Bernard Parish (Louisiana) y una franja que se extiende desde el norte de Nuevo México al sur de Colorado. Después de la guerra hispano-estadounidense de 1898, los Estados Unidos de América se anexionaron Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Por otra parte, desde el siglo XX, millones de hispanoamericanos han emigrado a Estados Unidos, convirtiéndose así en la minoría más numerosa del país: más de 34.500.000 personas, en 2004.

Otros artículos relacionados


- Español neutral
- Asociación de Academias de la Lengua Española
- Gramática del español
- Ortografía del español
- Fonología: artículo sobre la asimilación diferenciación alofónica
- Latín vulgar
- Presencia Vasca en las Lenguas Españolas
- Wikipedia:Dudas frecuentes del idioma

Enlaces de interés


- [http://www.caminodelengua.com Camino De La Lengua]
- [http://cvc.cervantes.es/portada.htm Centro Virtual Cervantes]
- [http://wikibooks.org/wiki/Spanish:_Contents Wikibook: Course of Spanish as a Foreign Language] Wikilibro en inglés para aprender castellano.
- [http://www.rae.es/ Real Academia Española]
- [http://www.elcastellano.org/ La página del idioma castellano]
- [http://www.elcastellano.org/manifiesto.html Manifiesto en defensa del Español]
- [http://www.geocities.com/szamora.geo/index.htm La lengua española], de Sergio Zamora B.
- [http://belcart.com/belcart_es/como_esc/index.html Resolución de dudas idiomáticas]
- [http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/ La hispanoteca para hablantes de alemán]
- [http://www3.unileon.es/dp/dfh/jmr/dicci/0000.htm Diccionarios de variantes del español]
- [http://www.ethnologue.org/show_language.asp?code=spa Ethnologue report for Language]
- [http://www.trustedtranslations.com/espanol/mercado_habla_hispana.asp Población hispanoparlante]
- [http://www.trustedtranslations.com/espanol/lengua_castellana.asp Lengua Castellana]
- [http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Lexikon%20der%20Linguistik/c/CASTELLANO%20o%20ESPA%C3%91OL.htm Castellano o español]
- [http://www.spanish-translator-services.com/espanol/ Diccionarios especializados ingles - español] Categoría:Idioma español ja:スペイン語 ko:에스파냐어 simple:Spanish language th:ภาษาสเปน

Don Quijote de la Mancha

]] Don Quijote de la Mancha (ortografía y título original (1605) El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha) es una de las obras cumbre de la literatura española y la literatura universal, el libro más traducido después de la Biblia, escrito por Miguel de Cervantes.

Estructura, génesis, contenido, estilo y fuentes

Miguel de Cervantes La novela consta de dos partes: la primera, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, fue publicada en 1605; la segunda, El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, en 1615. La primera parte se imprimió en Madrid, en casa de Juan de la Cuesta, a fines de 1604, y salió a la venta en enero de 1605 con numerosas erratas a causa de la celeridad que imponía el contrato de edición. Esta edición se reimprimió en el mismo año y en el mismo taller, de forma que hay en realidad dos ediciones de 1605. Se sospecha, sin embargo, que existió una novela más corta que sería una de sus futuras Novelas ejemplares y que fue divulgada o impresa con el título El ingenioso hidalgo de La Mancha y se ha perdido, pues autores como Francisco López de Úbeda o Lope de Vega, entre otros testimonios, aluden a la fama de esta pieza, que tal vez circulaba manuscrita y también podría ser ya la primera parte, en 1604. Ibrahim Taybilí, de nombre cristiano Juan Pérez, el escritor morisco más conocido de los establecidos en Túnez tras la expulsión general de 1609-1612 y natural de Toledo, aunque de origen murciano, narró una visita en 1604 a una librería en Alcalá en donde adquirió las Epístolas familiares y el Relox de Príncipes de Fray Antonio de Guevara y la Historia imperial y cesárea de Pedro Mexía. En ese mismo pasaje se burla de los libros de caballerías de moda y cita como obra conocida el Don Quijote, lo que permitió a Jaime Oliver Asín añadir un dato a favor de la posible existencia de una discutida edición anterior a la de 1605. La inspiración de Cervantes para componer esta obra vino, al parecer, a partir del llamado Entremés de los romances, de fecha anterior (aunque incluso esto se discute), y cuyo argumento ridiculiza a un labrador que enloquece creyéndose héroe de romances y abandona a su mujer echándose a los caminos al igual que Don Quijote. Este entremés posee una doble lectura y es una crítica a Lope de Vega, quien, después de haber compuesto numerosos romances autobiográficos en que contaba sus amores, abandonó a su mujer y marchó a la Armada Invencible. Es conocido el interés de Cervantes por el Romancero y su resentimiento por haber sido echado de los teatros por el mayor éxito de Lope de Vega, así como su carácter de gran entremesista, por lo cual es una hipótesis muy verosímil. La primera parte, en que se alargaba la previa "novela ejemplar", se repartió en cuatro volúmenes y conoció un éxito formidable y traducciones a todas las lenguas cultas de Europa; sin embargo, no supuso un gran beneficio económico para el autor a causa de las ediciones piratas, puesto que Cervantes sólo reservó privilegio de impresión para el reino de Castilla, con lo que los reinos aledaños imprimieron "Don Quijotes" más baratos que luego traían a vender a Castilla, arruinando el negocio a su autor. Por otra parte, las críticas de carácter neoaristotélico hacia la nueva fórmula teatral ensayada por Lope de Vega y el hecho de inspirarse en un entremés en que se le atacaba, supuso atraer la inquina de los lopistas y del propio Lope, quien, hasta entonces, había sido amigo de Cervantes. Eso motivó que en 1614 saliera una segunda parte de la obra bajo el nombre de Alonso Fernández de Avellaneda, con un prólogo donde se ofende gravemente a Cervantes tachándole de envidioso, en respuesta al agravio infligido a Lope. No se tienen noticias de quien era este Alonso Fernández de Avellaneda, pero un importante cervantista, Martín de Riquer, sospecha que fue otro personaje real agraviado por la publicación de la primera parte, que aparece como personaje ficticio en la obra, Ginés de Pasamonte. La novela no es mala y es posible incluso que se inspirara en parte de la continuación que estaba elaborando Cervantes, pero no es comparable a la que se imprimió poco después, en la que Cervantes jugó con el hecho de que el protagonista de su obra se enterara de que existía un suplantador.

Primera parte

Los preliminares de la primera parte constan de un prólogo donde se hace burla de la erudición pedantesca y de unos poemas cómicos en alabanza compuestos por el propio autor, quien seguramente no encontró quien quisiera alabar una obra tan extravagante como esta. Ya en el cuerpo de la obra se narran, interrumpiéndose varias veces la historia con otras entrelazadas en ella, como las de Grisóstomo y la pastora Marcela, la novela de El curioso impertinente, la historia del cautivo en que se han querido ver alusiones autobiográficas de Cervantes, o con digresiones como el discurso sobre las armas y las letras, las dos primeras salidas de Don Quijote, la primera solo y la segunda con su inseparable escudero Sancho Panza (la segunda parte narra la tercera y postrera salida). Alonso Quijano, hidalgo pobre, enloquece leyendo libros de caballerías y se cree un caballero medieval; decide armarse como tal en una venta que cree castillo y le suceden toda suerte de cómicas aventuras en que el personaje principal, impulsado en el fondo por la bondad y el idealismo, busca "desfacer entuertos" y ayudar a los desfavorecidos y desventurados, mientras persique un platónico amor por una tal Dulcinea de El Toboso, que es en realidad una tosca y zafia aldeana, Aldonza Lorenzo. Mientras, el cura de su lugar somete su biblioteca a un expurgo y quema parte de los libros que le han hecho tanto mal y su vecino, el bachiller Sansón Carrasco, decide ir a rescatarlo de su locura disfrazado a su vez de caballero, a fin de derrotarlo y extraerle la promesa de no volver a semejantes desatinados propósitos. Don Quijote lucha con unos gigantes que en realidad son molinos de viento, vela en un bosque donde cree que hay otros gigantes que hacen ruido, pero en realidad son los golpes de unos batanes, y tiene otros curiosos incidentes con un vizcaíno pendenciero, con rebaños de ovejas, con un hombre que azota a un mozo y con unos monjes benitos que acompañan un ataúd a su sepultura en otra ciudad, entre otros cómicos episodios como el del bálsamo de Fierabrás, el de la liberación de los traviesos galeotes, el de la bacía de barbero, en la que ve el Yelmo de Mambrino, y la zapatiesta causada por Maritornes y Don Quijote en la venta, que culmina con el manteamiento de Sancho Panza, todo entre amenas conversaciones entre amo y escudero donde se van revelando sus personalidades y se va fraguando una amistad basada en el mutuo respeto. Creyendo ser Amadís de Gaula, decide hacer penitencia en Sierra Morena y al fin es apresado y devuelto a su aldea en una jaula.

Segunda parte

La segunda parte posee un prólogo en que Cervantes se defiende irónicamente de las acusaciones del lopista Avellaneda y se lamenta de la dificultad del arte de novelar. La obra empieza con el renovado propósito de Don Quijote de volver a las andadas y sus preparativos; se juega con diversos planos de la realidad al incluirse dentro de ella la edición de la primera parte de Don Quijote y, posteriormente, de la apócrifa Segunda parte, que los personajes han leído; se defiende Cervantes de las inverosimilitudes que se han encontrado en la primera parte (misteriosa reaparición del rucio de Sancho después de ser robado por Ginés de Pasamonte, el destino de los dineros encontrados en una maleta de Sierra Morena, etc...) Después vuelve a los caminos Don Quijote, que ha prometido una ínsula a su escudero a cambio de su compañía, ínsula que le otorgan unos duques interesados en burlarse del escudero con el nombre de Barataria; increíblemente, Sancho demuestra su inteligencia reiteradamente en el gobierno de la ínsula, a la vez que su carácter pacífico y sencillo, que le hacen renunciar a un puesto en que se ve acosado por todo tipo de peligros y por un médico, Pedro Recio, que no le deja probar bocado. Tienen lugar los episodios de los actores que van a representar en un carro el auto de Las Cortes de la Muerte, el descenso a la Cueva de Montesinos, donde el caballero se queda dormido y sueña todo tipo de disparates que no llega a creerse Sancho Panza (es una parodia de los descensos a los infiernos de la épica, y para Rodríguez Marín se constituye en el episodio central de toda la segunda parte), el episodio del rebuzno, de la Barca, de la cabeza parlante, de los postergados azotes de Sancho, de Roque Guinart y sus bandoleros catalanes, el de la colgadura de Don Quijote, entre otros, y la final derrota del gran manchego en la playa de Barcelona ante el Caballero de los Espejos o de la Blanca Luna, que es en realidad el bachiller Sansón Carrasco disfrazado. Éste le hace prometer que volverá a su pueblo y no volverá a salir de él como caballero andante. Así lo hace Don Quijote, quien piensa por un momento en sustituir su obsesión por la de convertirse en un pastor como los de los libros pastoriles. Don Quijote retorna al fin a la cordura, enferma y muere de pena entre la compasión y las lágrimas de todos. Mientras se narra la historia, se entremezclan otras muchas que sirven para distraer la atención de las intrigas principales, y tienen lugar las divertidas y amenas conversaciones entre caballero y escudero, en que se percibe cómo Don Quijote va perdiendo sus ideales progresivamente, influido por Sancho Panza, y con ello va transformándose también su autodenominación pasando de Caballero de los Leones a Caballero de la Triste Figura. Sancho Panza va asimilando los ideales de su señor, que se transforman en la idea fija de llegar a ser gobernador de una ínsula.

Interpretaciones de Don Quijote

Don Quijote ha sufrido, como cualquier obra clásica, todo tipo de interpretaciones y críticas, a veces sinceramente desquiciadas y absurdas y tan convencidas de su verdad como el mismo protagonista de la obra. En una de sus genialidades, Miguel de Cervantes proporcionó en 1615, por boca de Sancho, el primer informe sobre la impresión de los lectores, entre los que "hay diferentes opiniones: unos dicen: 'loco, pero gracioso'; otros, 'valiente, pero desgraciado'; otros, 'cortés, pero impertinente'" (capítulo II de la segunda parte), pareceres que ya contienen las dos tendencias interpretativas posteriores: la cómica y la seria. Sin embargo, la novela fue recibida en su tiempo como un libro de entretenimiento, como regocijante libro de burlas, como una divertidísima y fulminante parodia de los libros de caballerías, que es al cabo la intención aparente que quiso mostrar el autor en su prólogo. Toda Europa leyó Don Quijote como una sátira. Los ingleses, desde 1612 en la traducción de Thomas Shelton. Los franceses, desde 1614 gracias a la versión de César Oudin, aunque en 1608 ya se había traducido el relato El curioso impertinente. Los italianos desde 1622, los alemanes desde 1648 y, en fin, los holandeses desde 1657, en la primera edición ilustrada. La comicidad de las situaciones prevalecía sobre la sensatez de muchos parlamentos. La interpretación dominante en el siglo XVIII fue la didáctica: el libro era una sátira de diversos defectos de la sociedad y sobre todo pretendía corregir el gusto estragado por los libros de caballerías. Junto a estas òpiniones, estaban las que veían en la obra un libro cómico de entretenimiento sin mayor trascendencia. El idealismo neoclásico hizo a muchos señalar numerosos defectos en la obra, en especial atentados contra el buen gusto, como hizo Valentín de Foronda, pero también contra la ortodoxia del buen estilo, en lo que destacó en especial ya en el siglo XIX el muy neoclásico Diego Clemencín. Pronto empezaron a llegar las lecturas profundas, graves y esotéricas. Una de las más interesantes y aun poco estudiada es la que afirma, por ejemplo, que Don Quijote es una parodia de la Autobiografía escrita por San Ignacio de Loyola, que circulaba manuscrita y que los jesuitas intentaron ocultar. Ese parecido no se le escapó, entre otros, a Miguel de Unamuno, quien no trató sin embargo de documentarlo. En 1675, el jesuita francés René Rapin consideró que Don Quijote encerraba una invectiva contra el poderoso duque de Lerma (el acometimiento contra los molinos y las ovejas por parte del protagonista sería, según esta lectura, una crítica a la medida del Duque de rebajar, añadiendo cobre, el valor de la moneda de plata y de oro, que desde entonces se conoció como moneda de molino y de vellón), y, por extensión, sería una sátira de la nación española. Esta lectura que hace de Cervantes desde un antipatriota hasta un crítico del idealismo, del empeño militar o del mero entusiasmo, resurgirá a finales del siglo XVIII en los juicios de Voltaire, D'Alembert, Horace Walpole y el intrépido Lord Byron. Para éste, Don Quijote había asestado con una sonrisa un golpe mortal a la caballería en España. A esas alturas, por suerte, Henry Fielding, el padre de Tom Jones, ya había convertido a Don Quijote en un símbolo de la nobleza y a la novela en modelo admirable de ironía narrativa y censura de costumbres sociales. La mejor interpretación dieciochesca de Don Quijote la ofrece la narrativa inglesa de aquel siglo, que es, al mismo tiempo, el de la entronización de la obra como ejemplo de neoclasicismo es tético, equilibrado y natural. Algo tuvo que ver el valenciano Gregorio Mayáns y Siscar, que en 1738 escribió, a manera de prólogo a la traducción inglesa de ese año, la primera gran biografía de Cervantes. Las ráfagas iniciales de lo que sería el hucarán romántico anunciaron con toda claridad que se acercaba una transformación del gusto que iba a divorciar la realidad vulgar de los ideales y deseos. Ya en 1789 había escrito José Cadalso en sus Cartas marruecas que en Don Quijote "el sentido literal es uno y el verdadero otro muy diferente". Había, pues, que descifrar el significado verdadero de la obra, y a eso se aplicó el Romanticismo alemán. Friedrich Schlegel asignó a Don Quijote, en su Diálogo sobre la poesía, de 1800, el rango de precursora culminación del arte romántico (honor compartido con el Hamlet de Shakespeare). Un par de años después, Friedrich W. J. Schelling, en su Filosofía del arte, estableció los términos de la más influyente interpretación moderna, basada en la confrontación entre idealismo y realismo, por la que Don Quijote quedaba convertido en un luchador trágico contra la realidad grosera y hostil en defensa de un ideal que sabía irrealizable. A partir de ese momento, los románticos alemanes (Schelling, Jean Paul, Ludwig Tieck...) vieron en la obra la imagen del heroísmo patético. El poeta Heinrich Heine contó en 1837, en el lúcido prólogo a la traducción alemana de ese año, cómo él había leído Don Quijote con toda afligida seriedad en un rincón del jardín Palatino de Dusseldorf, apartado en la avenida de los Suspiros, conmovido y melancólico. Don Quijote pasó de hacer reír a conmover y provocar el llanto, y Don Quijote, de la épica burlesca a la novela más triste. Así, filósofos como Hegel o Arthur Schopenhauer pudieron proyectar en los personajes cervantinos sus preocupaciones metafísicas. Con el Romanticismo se inició la interpretación figurada o simbólica de la novela y pasó a un segundo plano la lectura satírica. Que muelan a palos al caballero ya no le hizo gracia al poeta inglés Samuel Taylor Coleridge, a quien Don Quijote se le antojó "una sustancial alegoría viviente de la razón y el sentido moral", abocado al fracaso por falta de sentido común. Algo parecido opinó en 1815 el ensayista William Hazlitt: "El pathos y la dignidad de los sentimientos se hallan a menudo disfrazados por la jocosidad del tema, y provocan la risa, cuando en realidad deben provocar las lágrimas". Este Don Quijote triste se prolonga hasta los albores del siglo XX, cuando el poeta Rubén Darío lo invocó en su Letanía de Nuestro Señor don Quijote con este verso: "Ora por nosotros, señor de los tristes" y lo hace suicidarse en su cuento DQ, compuesto el mismo año, personificando en él la derrota de 1898. No fue difícil que la interpretación romántica acabara por identificar al personaje con su creador. De este modo, las desgracias y sinsabores quijotescos se leían como metáforas de la vapuleada vida de Cervantes y en la máscara de Don Quijote se pretendían ver los rasgos de su autor, ambos viejos y desencantados. Así, el poeta y dramaturgo francés Alfred de Vigny imaginó a un Cervantes moribundo que declaraba in extremis haber querido pintarse en su Caballero de la Triste Figura. Durante el siglo XIX, el personaje cervantino se convierte en un símbolo de la bondad, el sacrificio solidario y el entusiasmo, y representa la figura del emprendedor que abre caminos nuevos, como revela el espléndido ensayo Hamlet y Don Quijote (1860), en el que el novelista ruso Iván Turguéniev confronta a los dos personajes como arquetipos humanos antagónicos: el extravertido y arrojado frente al ensimismado y reflexivo. Este Don Quijote encarna toda una moral que, más que altruista, es plenamente cristiana. Antes de que W. H. Auden eleve al hidalgo a los altares de la santidad, Dostoievski ya lo había comparado con Jesucristo para afirmar que "de todas las figuras de hombres buenos en la literatura cristiana, sin duda la más perfecta es Don Quijote". También el príncipe Mishkin de El idiota está fraguado en el molde cervantino con un metal que procede del Cristo bíblico. Menos evangélicos, Gogol, Pushkin y Tolstoi vieron en él un héroe de la bondad extrema y un espejo de la maldad del mundo. El siglo romántico no sólo estableció la interpretación grave de Don Quijote, sino que lo empujó al ámbito de la ideología política. La idea de Herder de que en el arte se manifiesta el espíritu de un pueblo (el Volkgeist) se propagó por toda Europa y se encuentra en autores como Thomas Carlyle e Hippolyte Taine, para quienes Don Quijote reflejaba los rasgos de la nación en que se engendró. Pero, ¿cuáles eran esos rasgos? Para los románticos conservadores, la renuncia al progreso y la defensa de un tiempo y unos valores sublimes aunque caducos, los de la caballería medieval y los de la España imperial de Felipe II. Para los liberales, la lucha contra la intransigencia de esa España sombría y sin futuro. Estas lecturas políticas siguieron vigentes durante decenios, hasta que el régimen surgido de la guerra civil privilegió la primera, imbuyendo la historia de nacionalismo tradicionalista. Durante el siglo XX se recuperó la interpretación jocosa como la más ajustada con la de los primeros lectores, pero no dejó de ahondarse en la interpretación simbólica. Crecieron las lecturas esotéricas y disparatadas y muchos creadores formularon su propio acercamiento, desde Kafka y Jorge Luis Borges hasta Milan Kundera. Thomas Mann, por ejemplo, inventó en Viaje con Don Quijote (1934) a un caballero sin ideales, hosco y un punto siniestro alimentado por su propia celebridad, y Vladimir Nabokov, con lentes anacrónicos, pretendió poner los puntos sobre las íes en un célebre y polémico curso. Quizá el principal problema consista en que Don Quijote no es uno, sino dos libros difíciles de reducir a unidad de sentido. El loco de 1605, con su celada de cartón y sus patochadas, causa más risa que suspiros, pero el sensato anciano de 1615, perplejo ante los engaños que todos urden en su contra, exige al lector trascender el significado de sus palabras y aventuras mucho más allá de la comicidad primaria de palos y chocarrerías. Abundan las interpretaciones panegiristas y filosóficas en el siglo XIX. Las interpretaciones esotéricas se iniciaron en dicho siglo con las obras de Nicolás Díaz de Benjumea La estafeta de Urganda, (1861), El correo del Alquife (1866) o El mensaje de Merlín (1875). Benjumea encabeza una larga serie de lecturas impresionistas de Don Quijote enteramente desenfocadas; identifica al protagonista con el propio Cervantes haciéndole todo un librepensador republicano. Siguieron a este Benigno Pallol, más conocido como "Polinous", Teodomiro Ibáñez, Feliciano Ortego, Adolfo Saldías y Baldomero Villegas. En 1967, la cabalista Dominique Aubier afirma que Don Quijote es un libro que puede leerse a la vez en castellano y en hebreo. Según ella, Don Quijote (Q´jot en arameo significa verdad) se escribió en el marco de una preocupación ecuménica. En recuerdo de una España tierra de encuentro de las tres religiones reveladas, Cervantes propone al futuro un vasto proyecto cultural colocando en su centro el poder del verbo. A partir de 1925 las tendencias dominantes de la crítica literaria se agrupan en diversas ramas:
- 1) Perspectivismo (Leo Spitzer, Edward Riley, Mia Gerhard)
- 2) Crítica existencialista (Américo Castro, Stephen Gilman, Durán, Luis Rosales)
- 3) Narratología o socio-antropología (Redondo, Joly, Moner, Cesare Segre)
- 4) Estilística y aproximaciones afines (Helmut Hatzfeld, Leo Spitzer, Casalduero, Rosenblat)
- 5) Investigación de las fuentes del pensamiento cervantino, sobre todo en su aspecto «disidente» (Marcel Bataillon, Vilanova, Márquez Villanueva, Forcione, Maravall)
- 6) Los contradictores de Américo Castro desde puntos de vista diversos, al impulso modernizante que manifiesta El pensamiento de Cervantes de Castro (Ludwig Auerbach, Alexander A. Parker, Otis H. Green, Martín de Riquer, Russell, Close).
- 7) Tradiciones críticas antiguas renovadas: la investigación de la actitud de Cervantes ante la tradición caballeresca (Murillo, Williamson, Daniel Eisenberg); el estudio de los «errores» del Quijote (Stagg, Flores) o de su lengua (Amado Alonso, Rosenblat); la biografía de Cervantes (McKendrick, Jean Canavaggio).
- 8) Interpretation judia-cabalistica, desde 1967 : Don Quijote como obra mayor inspirada por el Zohar y criptada en llaves hebreas (Aubier, Reichelberg, Baruch, Mac Gaha).

El realismo en Don Quijote

La primera parte supone un avance en el arte de narrar considerable, en cuanto a que constituye una ficción de segundo grado, es decir, el personaje influye en los hechos, frente a los habituales libros de caballerías en que la acción importaba más que los personajes y los traía y llevaba a su antojo (ficciones de primer grado). Los hechos, sin embargo, se presentan poco entrelazados entre sí y como encajados en una estructura poco homogénea, abigarrada y varia, típicamente manierista, en la que pueden reconocerse entremeses apenas adaptados, novelas ejemplares insertadas, discursos, poemas etc...; la segunda parte, por otra parte, más que manierista es barroca y representa incluso un avance narrativo mucho mayor de Cervantes en cuanto a estructura novelística: los hechos se presentan amalgamados más estrechamente y se trata ya de una ficción de tercer grado, por primera vez en una novela europea: el personaje transforma los hechos y al mismo tiempo es transformado por ellos. Los personajes evolucionan con la acción y no son los mismos al empezar que al acabar. Como primera novela verdaderamente realista, Don Quijote asume la idea, al regresar a su pueblo, no sólo de que no es un héroe, sino que no hay héroes. Y esta idea desesperanzada e intolerable, similar a lo que era el nihilismo para otro cervantista, Dostoievski, matará al personaje que era al principio y al final, Alonso Quijano, conocido por el sobrenombre de "El Bueno".

Temática

La riqueza temática de la obra es tal que en sí misma resulta inagotable, pues supone una reescritura, recreación o cosmovisión especular del mundo en su época, pero pueden dibujarse algunas directrices principales que pueden servir de guía a su lector. El tema de la obra es si es posible encontrar el ideal en el mundo o, formulado de otra manera, si la realidad supera a la ficción o la ficción supera a la realidad; este tema principal está estrechamente ligado al tema de la libertad humana, como ha estudiado Luis Rosales. ¿A qué debe atenerse el hombre sobre la realidad, qué idea puede hacerse de ella mediante el ejercicio de la libertad? ¿Podemos cambiar el mundo o el mundo nos cambia a nosotros? ¿Qué es lo más cuerdo o lo menos loco? ¿Es moral intentar cambiar el mundo? De este tema principal, estrechamente ligado al tema erasmiano de la locura y al tan barroco tema de apariencia y realidad, derivan otros secundarios: # Si es posible encontrar el ideal literario (con lo que se encuentran en la obra críticas a los libros de caballerías, las novelas pastoriles y la nueva fórmula teatral creada por Félix Lope de Vega). # Si es posible encontrar el ideal de amor (con lo que aparecen diferentes historias de amor, algunas desgraciadas por concepciones de vida rigurosamente ligadas a la libertad, como es el caso de la de la pastora Marcela y Grisóstomo, otras por una inseguridad patológica (novela inserta del curioso impertinente) y amadas bien excesivamente idealizadas (Dulcinea del Toboso) bien excesivamente prosaicas (Aldonza Lorenzo). # Si es posible encontrar el ideal político (con lo que aparece el tema de la utopía, en partes como el gobierno de Sancho en la ínsula Barataria, las ensoñaciones quiméricas de don Quijote en la cueva de Montesinos y otras) # Si es posible encontrar el ideal de justicia (aventuras del mozo apaleado, de los galeotes, etc...)

Originalidad

utopía] En cuanto a obra literaria, puede decirse que es sin duda alguna la obra maestra de la literatura de humor en todos los tiempos y la primera novela moderna, la primera novela polifónica. Como tal, ejerció un influjo abrumador en toda la narrativa europea subsecuente. Aportó, en primer lugar, la fórmula del realismo tal como había sido ensayada y perfeccionada en la literatura castellana desde la Edad Media, caracterizada por la parodia y burla de lo fantástico, la crítica social, la insistencia en los valores psicológicos y el materialismo descriptivo. En segundo lugar, creó la novela polifónica, esto es, la novela que interpreta la realidad no según un solo punto de vista, sino desde varios puntos de vista superpuestos al mismo tiempo, volviéndola algo sumamente complejo, pues no sólo intenta reproducir la realidad, sino que en su ambición pretende incluso sustituirla. La novela moderna, según la concibe el Quijote, es una mezcla de todo; tal como afirma el propio autor en la novela, por boca del cura, es una "escritura desatada": géneros épicos, líricos, trágicos, cómicos, prosa, verso, diálogo, discursos, chistes, fábulas, filosofía, leyendas... y la parodia de todos estos géneros. La voraz novela moderna que representa el Quijote intenta sustituir la realidad incluso físicamente, alargando más de lo que se acostumbraba la extensión del género narrativo y transformando la novela en un cosmos.

Técnicas narrativas

En la época de Cervantes la épica se podía escribir también en prosa. En cuanto las técnicas narrativas que ensaya Cervantes en esta novela, son varias: la recapitulación, o resumen periódico cada cierto tiempo de los acontecimientos, a fin de que el lector no se pierda en una narración tan larga. El contraste entre lo idealizado y lo real, que se da a todos los niveles, por ejemplo en el estilo, que a veces aparece pertrechado con todos los elementos de la retórica y otras veces aparece rigurosamente ceñido a la imitación del lenguaje popular. O el contraste entre los personajes, a los que Cervantes gusta de colocar en parejas a fin de que cada uno le ayude a construir otro diferente mediante el diálogo, un diálogo en el que los personajes se escuchan y se comprenden, lo que hace que vayan cambiando de personalidad y perspectiva con su trato y conversación continua: don Quijote se sanchifica y Sancho se quijotiza. Si el señor se obsesiona con ser caballero andante, Sancho se obsesiona con ser gobernador de una ínsula, y tan desengañados llegan a estar el uno como el otro. A la inversa, don Quijote va siendo cada vez más consciente de lo teatral y fingido de su actitud, por ejemplo a raíz de su ensoñación en la cueva de Montesinos, que sirve de burla continua a Sancho a lo largo del camino. Esta mezcla y superposición de perspectivas se denomina perspectivismo. Por otra parte, el humor es constante en la obra, un humor muy especial, respetuoso con la dignidad humana de los personajes. Cervantes, por otra parte, ensaya una primera forma de contrapunto narrativo: una estructura compositiva en forma de tapiz, en la que las historias se van sucediendo unas a otras y entrelazándose y retomándose continuamente. Para ello es muy importante la suspensión, esto es, la creación de enigmas que "tiran" de la narración y del interés del lector hasta su resolución lógica, cuando ya se le ha formulado otro enigma para continuar más allá. Junto a esto, el perspectivismo, que ya se ha señalado, hace que cada hecho sea descrito por cada personaje en función de una cosmovisión distinta, y con arreglo a ello la realidad se torna súbitamente compleja y rica en sugestiones. Igualmente, Cervantes simula imprecisiones (en los nombres de los personajes, en los detalles poco importantes) y utiliza juegos metaficcionales a fin de difuminar y hacer desaparecer la figura del autor del texto por medio de continuos intermediarios narrativos (Cide Hamete Benengeli, los supuestos Anales de la Mancha, etc...) que hacen así menos literaria y más realista la obra desproveyéndola de su carácter perfecto y acabado.

Trascendencia. El Cervantismo

Aunque el influjo de la obra de Cervantes es obvio en los procedimientos y técnicas que ensayó toda la novela posterior, (se ha llegado a decir que toda novela posterior reescribe Don Quijote o lo contiene implícito), en algunas obras de la novela europea del siglo XVIII y XIX es perceptible todavía más esa semejanza. En España, por el contrario, Cervantes no alcanzó a tener seguidores dignos de su nombre, fuera de María de Zayas en el siglo XVII y José Francisco de Isla en el XVIII; el género narrativo se había sumido en una gran decadencia a causa de su contaminación con elementos moralizadores ajenos y la competencia que le hizo como entretenimiento el teatro barroco; solamente renace Cervantes como modelo novelístico en España con la llegada, al fin, del Realismo y la producción literaria de Benito Pérez Galdós, gran conocedor de Don Quijote, del que se sabía capítulos enteros.

Don Quijote alrededor del mundo

Don Quijote en Hispanoamérica

Francisco Rodríguez Marín descubrió que la mayor parte de la primera edición de Don Quijote había ido a parar a las Indias. En unas fiestas con motivo de haber sido nombrado virrey del Perú el marqués de Montesclaros, se aludió a la obra maestra de Cervantes. En los envíos de libros a Buenos Aires durante los siglos XVII y XVIII figuran quijotes y otras obras de Cervantes. En la novela La Quijotita y su prima del mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827) es evidente el influjo cervantino. El ensayista ecuatoriano Juan Montalvo (1832-1889) compuso una continuación de la obra con el ingenioso título de Capítulos que se olvidaron a Cervantes, y el cubano Luis Otero y Pimentel escribió otra con el título Semblanzas caballerescas o las nuevas aventuras de Don Quijote de la Mancha, cuya acción se desenvuelve en una Cuba identificada por el protagonista con el nombre de Ínsula Encantada. Otro ensayista canónico, José Enrique Rodó, leyó en clave quijotesca el descubrimiento, conquista y colonización de América, y Simón Bolívar, su libertador, que un día dio la orden burlesca de fusilar a Don Quijote para que ningún peruano le imitase nunca, cercana ya la hora de su muerte hubo de pronunciar, con más de un desengaño a sus espaldas, estas asombrosas palabras: "Los tres grandísimos majaderos hemos sido Jesucristo, Don Quijote y yo". No es extraño, pues, que Rafael Obligado, en su poema El alma de Don Quijote, identifique a Bolívar y San Martín con El Caballero de la Triste Figura. Uno de los más importantes cervantistas hispanoamericanos fue el chileno José Echeverría y Rubén Darío ofreció una versión decadente del mito en su cuento DQ, ambientado en los últimos días del imperio colonial español, así como en las Letanías a Nuestro Señor Don Quijote, incluidas en sus Cantos de vida y esperanza (1905). El costarricense Carlos Gagini escribió un breve relato denominado Don Quijote se va, y el cubano Enrique José Varona la conferencia titulada Cervantes. El poeta argentino Evaristo Carriego escribió el extenso poema Por el alma de Don Quijote, que participa en la extendida santificación del personaje quijotesco. Por otra parte, los igualmente argentinos Alberto Gerchunoff (1884-1950) y Manuel Mújica Laínez (1910-1884) son habituales cultivadores de lo que se ha venido a llamar glosa cervantina. Se ha observado el influjo cervantino en el Martín Fierro de José Hernández y en otra obra maestra de la literatura gauchesca, Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes. Es perceptible el influjo cervantino en la gran novela histórica de Enrique Larreta La gloria de Don Ramiro, y Jorge Luis Borges posee una relación tan compleja con la ficción como la de Cervantes, pues no ven vano leyó la obra desde niño y la glosó en ensayos y poemas. En efecto, Cervantes está presente en las grandes obras del boom hispanoamericano, empezando por las obras Alejo Carpentier Los Pasos Perdidos y la imitacion barroca en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que es la segunda obra escrita en castellano más traducida de todos los tiempos.

Don Quijote en el Reino Unido de la Gran Bretaña

A los ingleses se deben dos de las primeras contribuciones críticas al establecimiento del texto de Don Quijote en su lengua original durante el siglo XVIII: la edición de 1738, lujosísima y bellamente ilustrada por demás, cuyo texto corrió a cargo de Pedro Pineda, y la de John Bowle en 1781. La huella de la obra de Cervantes fue casi tan profunda en Inglaterra como en España. Ya incluso en el teatro del siglo XVII: Beaumont y Fletcher representaron en 1611 un drama heroico-burlesco titulado El caballero de la mano de almirez llameante inspirado en la primera parte, y se tradujo en fecha tan temprana como 1612 por Thomas Shelton; poco después, Shakespeare y el mismo Fletcher escribieron en 1613 otra obra sobre la "Historia de Cardenio" recogida en Don Quijote que se ha perdido. El Hudibras de Samuel Butler está inspirado también en Don Quijote como reacción contra el puritanismo. En 1687 se hace una nueva traducción, la del sobrino de John Milton, John Philipps, que alcanzó una enorme difusión, aunque le siguieron las traducciones dieciochescas de Anthony Motteux (1700), Jarvis (1724) y Smollet (1755). Hay huellas de Don Quijote en el Robinson Crusoe de Daniel Defoe y en los Viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift y, más aún, en las obras de Henry Fielding. Uno de los personajes de su novela Joseph Andrews, escrita, según el autor, "a la manera de Cervantes", es Abraham Adams, "párroco quijotesco del siglo XVIII", en quien empieza una especie de santificación del héroe cervantino. El novelista Tobías Smollet notó la impronta de la novela que había traducido en sus novelas Sir Launcelot Greaves y Humphry Clinker. Lawrence Sterne fue un genial discípulo de Cervantes en su Tristram Shandy. Charlotte Lennox publica en 1752 su Mujer Quijote y Jane Austen experimenta su influjo en su muy célebre La abadía de Northanger, ya de 1818. El creador de la novela histórica romántica, el escocés Walter Scott, se veía a sí mismo como una especie de Don Quijote. Byron cree ver en su Don Juan la causa de la decadencia de España en Don Quijote, pues a su ver este libro había hecho desaparecer en este país las virtudes caballerescas. Wordsworth, en el libro V de su Preludio (1850), sintetiza en su ermitaño un nuevo Don Quijote y otro poeta lakista, Samuel Taylor Coleridge, asumiendo ideas de los románticos alemanes, viene a considerar a Don Quijote la personificación de dos tendencias contrapuestas, el alma y el sentido común, la poesía y la prosa. Por último, los maestros del ensayo romántico inglés, Charles Lamb y William Hazlitt dedicaron páginas críticas aún frescas a esta obra clásica de la literatura universal. Ya en el Realismo del periodo victoriano, Charles Dickens, por ejemplo, imitó la novela en Los documentos póstumos del club Pickwick (1836-1837), en donde Mr. Pickwick representa a don Quijote y su inseparable Sam Weller a Sancho Panza; su cervantismo llegó hasta hacer del personaje de Fagin en su David Copperfield una especie de Monipodio; su competidor William Makepeace Thackeray, imitó la novela en su The newcomers, así como George Gissing, que en su obra Los documentos privados de Henry Ryecroft hace a su protagonista pedir leer en su lecho de muerte el Don Quijote. A finales de siglo surgen tres nuevas traducciones, la de Duffield (1881), la de Ormsby (1885) y la de Watt (1888). Fitmaurice-Kelly colaborará después con Ormsby en la primera edición crítica del texto español (Londres, 1898-1899) y son ya lo que podemos llamar miembros de lo que se ha venido a llamar cervantismo internacional. El "quijotismo" inglés se prolonga durante el siglo XX. Gilbert Keith Chesterton recuerda a Cervantes al final de su poema Lepanto y en su novela póstuma El retorno de Don Quijote convierte en Alonso Quijano al bibliotecario Michael Herne. Graham Greene asume la tradición cervantina de Fielding en su Monseñor Quijote a través del protagonista, párroco de El Toboso, que cree descender del héroe cervantino. W. H. Auden considera, por otra parte, a la pareja Quijote-Sancho la más grande de las parejas entre espíritu y naturaleza, cuya relación consiste en lo que llama projimidad cristiana.

Don Quijote en los Estados Unidos de América

En los Estados Unidos de América, se ha apreciado el influjo de la inmortal novela cervantina en el Moby Dick de Herman Melville. Es más, Mark Twain era un admirador de Don Quijote y acoge aspectos de la novela en su Huckleberry Finn; William Faulkner declaró releer la obra de Cervantes cada año y afirman su huella también autores como Saul Bellow, cuya primera y más aplaudida obra, Las aventuras de Augie March (1935) le debe bastante, y Thorthon Wilder, en Mi destino, (1934). Como crítico, Vladimir Nabokov no llegó, sin embargo, a entender la obra y, por otra parte, es patente, aunque apenas estudiado, el influjo de Cervantes en autores más recientes como William Saroyan o Paul Auster. Una reciente traducción en un inglés menos arcaico, la de Grossmann, ha vuelto a popularizar la obra en los EE. UU., que, es verdad, nunca había decaído a causa de adaptaciones como el musical El hombre de La Mancha. El importante crítico Harold Bloom ha dedicado páginas y libros de literatura comparada a la obra.

Don Quijote en Holanda y Alemania

En Holanda, la tierra de los molinos, se leyó mucho Don Quijote como una obra satírica sobre la España que se había enfrentado con la potencia protestante, rival en los mares. Pieter Arentz Langedijk, importante autor de la primera mitad del siglo XVIII, escribió una comedia que todavía continúa representándose en la actualidad, Don Quijote en las bodas de Camacho (1699). En Alemania el influjo de Don Quijote fue tardío y menor al de autores como Baltasar Gracián o la novela picaresca durante los siglos XVII y XVIII, en que el influjo del racionalismo francés predominó. Bertuch publica una traducción en 1775, pero ya en 1764 había publicado a imitación de Cervantes Christoph Wieland su Don Sylvio de Rosalva, que viene a constituir el modelo de la novela alemana moderna. Herder, Friedrich von Schiller y Goethe se harán eco de la gran novela cervantina y de las obras de Pedro Calderón de la Barca. El Romanticismo, en efecto, supone la aclimatación del cervantismo, el calderonismo y el gracianismo en Alemania: ven la luz las traducciones hoy clásicas de Tiek y de Soltau. Se ocupan de toda la obra de Cervantes, y no solo del Don Quijote, los hermanos Schlegel, el ya citado poeta Tieck y el filósofo Schelling. Esta nómina de cervantistas se completa con Verónica Veit, Gotthold Ephraim Lessing, Juan Pablo Richter y Bouterwek en lo que constituye la primera generación de cervantistas románticos alemanes. Después seguirán los filósofos Solger, Hegel y Schopenhauer, así como los poetas Einchendorff y Hoffmann. La visión general de los cervantistas románticos alemanes, pergeñada ya por Wilhelm Schlegel, consiste en percibir en el caballero una personificación de las fuerzas que luchan en el hombre, del eterno conflicto entre el idealismo y prosaísmo, entre imaginación y realidad, entre verso y prosa. En ese sentido se decanta también el prólogo que puso Heinrich Heine a la edición francesa de Don Quijote; no debemos olvidar, por otra parte, su siniestro augurio de que los pueblos que queman libros terminarán por quemar hombres, que se contiene en su pieza dramática Almansor. Para este autor, constituyen el triunvirato poético de la modernidad Cervantes, Shakespeare y Goethe. Por otra parte, Franz Grillparzer suscribe el juicio de Byron sobre la decadencia española y Richard Wagner admira en el libro la resurrección del espíritu heroico medieval. Richard Strauss renueva el tema con el poema sinfónico Don Quijote. Variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco (1897). Ya en el siglo XX, Franz Kafka compone su apólogo La verdad sobre Sancho Panza y, en mayo de 1934, el novelista Thomas Mann elige como compañero de viaje a Estados Unidos la traducción de Tieck del Don Quijote, experiencia que quedará recogida en su ensayo A bordo con Don Quijote, en la que el autor esboza una defensa de los valores de la cultura europea amenazada por un fascismo en auge. Por último, el teólogo suizo Hans Urs von Balthasar, en unas memorables páginas de su obra Gloria, (1985-1989), ve en la comicidad de Don Quijote la comicidad y el ridículo cristiano: "Acometer a cada paso, modestamente, lo imposible". En ese sentido se decanta también el ilustre hispanista y cervantista Fiedrich Schürr, en su conferencia de 1951 Don Quijote como expresión del alma occidental.

Don Quijote en Rusia

Unamuno afirmó que los países que mejor habían comprendido Don Quijote fueron Inglaterra y Rusia. Es cierto que en el país eslavo gozó de un gran prestigio, difusión e influencia literaria. Cervantes está presente en Alejandro Pushkin, Gógol, Turguéniev, Dostoievski, Bulgákov y Nabókov, por citar solamente a algunos de los grandes. En cada biblioteca rusa era uno de esos libros imprescindibles, ya en francés, ya en la traducción desde el francés hecha por el prerromántico Zhukovski. Por entonces se entendía al protagonista como un personaje caricaturesco, pero pronto asomó la interpretación germánica. Pushkin animó a Gógol a emprender una obra narrativa de gran aliento a la manera de Cervantes, y éste compuso Almas muertas. Turguéniev en su conferencia Hamlet y Don Quijote compara al reflexivo e irresoluto Hamlet con el irreflexivo y arrojado Don Quijote, y encuentra la nobleza en ambos caracteres. Fiódor Dostoievski imitó la novela que nos ocupa en El idiota, cuyo protagonista, el príncipe Mishkin, es tan idealista como el héroe manchego y escribió en su Diario de un escritor que "ya no se escriben libros como aquél. Veréis en Don Quijote, en cada página, revelados los más arcanos secretos del alma humana". Los poetas del Simbolismo ruso, sobre todo Fiódor Sogolub, experimentan la seducción por el mito de Dulcinea. Mijaíl Bulgákov adaptó con originalidad la obra en su piea teatral El maestro y la margarita. Entre todos estos cervantistas, parece la excepción Vladímir Nabókov, que en su Curso sobre El Quijote demuestra una gran incomprensión de la obra.

Don Quijote en el Este de Europa

La primera traducción al búlgaro se hizo desde una traducción rusa y en fecha tan tardía como 1882, a los cuatro años escasos de reaparecer Bulgaria en el mapa de Europa. Su principal estudioso fue Efrem Karamfilov. Pero es en la poesía búlgara del siglo XX donde aparece más la figura del caballero como símbolo del luchador infatigable, paladín de la bondad, el valor, la fe y la justicia: Konstantin Velíchkov, Jristo Fótev, Asén Ratzsvétnikov, Damián Damiánov, Nicolai Ráinov, Parván Stéfanov, Blaga Dimitrova y Pétar Vélchev. La primera traducción completa al checo fue obra de J. B. Pichl (1866, primera parte) y de K. Stefan (1868, segunda parte), aunque ya en 1620 el cardenal Dietrichstein la había leído en español, pues se había educado en la Península ibérica. Se leyó mucho en Bohemia y fue muy popular en el siglo XVIII, pero más en versiones italianas y francesas que en otras lenguas. Ya en el siglo XX, Milan Kundera afirma, como Octavio Paz, que el humor no es algo innato en el hombre, sino una conquista de los tiempos modernos gracias a Cervantes y su invento, la novela moderna. La primera traducción de Don Quijote al polaco es de los años 1781-1786 y se debe al conde Franciszek Podoski, a partir de una versión francesa. Para los ilustrados polacos era una obra fundamentalmente cómica y de lectura no sólo agradable, sino también útil por su crítica a las perniciosas para la sensatez novelas de caballerías. Esa es la interpretación del obispo Ignacy Krasicki y del duque Czartoryski, quien sin embargo percibe ya la complejidad de la obra en sus Reflexiones sobre la literatura polaca, 1801. En los años cuarenta del siglo XIX, el polígrafo Edward Dembowski ahonda en la trágica interpretación alemana de Don Quijote como símbolo de la lucha del ideal contra la dura realidad del mundo circundante. La figura del caballero se encuentra en la obra de los grandes poetas románticos polacos, Adam Mickiewicz, Julius Sowacki y Norwid, así como en la obra maestra del novelista del Realismo Boleslaw Prus, La muñeca. Ya en el siglo XX, hay que destacar el Don Quijote de Boleslaw Leoemian, que representa la tragedia de la pérdida de la fe, Juicio sobre Don Quijote de Antoni Slonimski, donde se adapta el episodio del gobierno de Sancho en la ínsula Barataria para satirizar los totalitarismos, Don Quijote y las niñeras, de Maria Kuncewiczowa, crónica de un viaje a España en busca de Don Quijote, y En la belleza ajena, de Adam Zagajewski, con don Quijote en la biblioteca.

Don Quijote en Francia

En Francia no se hicieron análisis de Don Quijote tan profundos como los alemanes ni se ejerció un influjo tan extenso como en Inglaterra o Rusia, aunque su impronta fue también generosa en grandes obras y autores del siglo XIX y muchas naciones conocieron la obra a través de traducciones francesas o retraducciones a partir del texto en esta lengua. La primera traducción es apenas posterior en un año a la inglesa de Shelton, en 1614, por César Oudin. En 1618 se traduce la segunda parte por François de Rosset y a partir de 1639 ambas partes marcharán juntas. Es la primera traducción al francés, a la que seguirán varias decenas más, entre las que destacan las de Filleau de Saint Martin (1677-1678) y la del caballero Jean-Pierre Claris de Florian (1777), un hispanista formado en su infancia en España y sobrino de Voltaire, que será muy divulgada por Europa. La traducción de Filleau de Saint Martin se publicó con el título de Historia del admirable don Quijote de la Mancha y con el añadido de una continuación escrita por el propio traductor, para lo cual alteró el final de la obra original y mantuvo a don Quijote con vida y con capacidad de lanzarse a nuevas aventuras. A su vez, esta continuación fue prolongada por otro escritor francés de cierto renombre, Robert Challe. No termina ahí la serie de continuaciones: un autor desconocido alargó la obra de Cervantes con otra parte suplementaria títulada Continuación nueva y verdadera de la historia y las aventuras del incomparable don Quijote de la Mancha. Sismone de Sismondi pone la primera piedra de la interpretación romántica del héroe. Louis Viardot traduce la obra muy fielmente entre 1836 y 1837. Chateaubriand se ve a sí mismo como un Cervantes y un Quijote y en su Itinerario de París hasta Jerusalén, (1811), ensalza al Caballero de la triste figura, que ocupa también su lugar en El genio del Cristianismo como el más noble, el más valiente, el más amable y el menos loco de los mortales. Hay bastante de Cervantes en ese militar frustrado romántico que fue Alfred de Vigny. Los viajeros Prosper Merimée y Theophile Gautier llenan sus diarios de viaje de alusiones cervantinas. Para el crítico Saint-Beuve, Don Quijote es un libro que empieza por constituirse en una sátira de los libros de caballerías y termina por hacerse espejo de la vida humana. Victor Hugo, que pasó algunos de sus años infantiles en España como hijo del general Hugo, considera a Cervantes el poeta del contraste entre lo sublime y lo cómico, lo ideal y lo grotesco, y apercibe el influjo de La gitanilla en su novela Nuestra Señora de Paris. Henri Beyle, más conocido como Stendhal, que tenía diez años cuando leyó Don Quijote por primera vez, escribió que "el descubrimiento de ese libro fue quizá la más grande época de mi vida"; Honoré Balzac representó casi más a Don Quijote en su vida que en sus escritos y Gustave Flaubert asumió este espíritu en sus dos novelas Bouvard y Pecuchet, póstuma e inacabada, cuyos dos personajes principales enloquecen leyendo libros que no pueden asimi

Epopeya

Subgénero épico.
Poema narrativo extenso que refiere acciones dignas de memoria de un héroe o un pueblo. Obras:
- Antigüedad
  - babilónica-asiria
    - Gilgamesh
  - india
    - Mahabharata
    - Ramayana
  - griega
    - La Ilíada
    - La Odisea
    - Argonáutica
  - romana
    - Eneida
    - Farsalia
    - Tebaida
- Edad Media
  - Heike Monogatari o Cantar de los Taira japonés.
  - El rey Gesar, épica tibetana.
  - Digenis Akritas, épica bizantina.
  - Beovulfo (anglosajón)
  - El Cantar de los Nibelungos (alemán)
  - Cantar de Mío Cid (castellano)
  - Cantar de Roldán (francés)
  - Edda (islandés)
  - Kalevala (finlandés)
- Edad Moderna
  - La Divina Comedia
  - [http://wikisource.org/wiki/La_Araucana La Araucana]
  - El Bernardo o La derrota de Roncesvalles
  - La Jerusalén conquistada
  - La Henriada
  - El Paraíso perdido
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Madame Bovary

Madame Bovary, novela del realismo, escrita por Gustave Flaubert, que provocó controversia en Francia cuando fue publicado en 1857. Sin embargo, en la actualidad, se considera como una de las novelas que dieron principio a la narrativa moderna.

La Génesis

Flaubert comenzó la novela en 1851, aunque no sería publicada hasta el año 1857 tras ganar un proceso legal en el cual había sido acusado de ofensa a la moral. Obtuvo un gran éxito en las librerías.

El Argumento

El argumento de la historia parece simple. Sin embargo, su verdadero arte brilla en los detalles y los estereotipos ocultos. Tiene lugar en una aldea de provincia, lejos de París. Un médico, Charles Bovary, se casa con una bella campesina, Emma. Ella se aburre pronto de él y se convierte en la amante de un rico hacendado. Cuando éste la rechaza, Emma tiene un romance con un asistente legal. Su esposo no sabe nada de sus aventuras amorosas. Tampoco sabe que el derroche y los caprichos de Emma le han llevado a la bancarrota. Emma Bovary llegará al suicidio tras haber intentado en vano aplacar sus anhelos en la entrega desenfrenada a los dos adulterios que no hicieron sino acentuar su malestar e incapacitarla para llevar las riendas de su vida. Charles queda deshecho por la noticia. Encuentra las cartas de Emma y muere poco después, dejando huérfana a la hija.

El bovarismo

Flaubert a través del personaje de Madame Bovary, rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Durante cuarenta y tres días, Carlos no la dejó. Abandonó a todos sus enfermos; no se acostaba, estaba continuamente tomándole el pulso, poniéndole sinapismos, compresas de agua fría. Mandaba a Justino a Neufchâtel a buscar hielo; el hielo se fundía en el camino; volvía a mandarle. Llamó en consulta a monsieur Canivet; mandó a buscar a Ruán al doctor Larivière, su antiguo maestro; estaba desesperado. Lo que más le trastornaba era el abatimiento de Emma; pues no hablaba, no oía nada y hasta parecía no sufrir. A mediados de octubre pudo sentarse en la cama, con almohadas detrás. (...)” Carlos Bovary estudia medicina pero no le gusta demasiado. Por complacer a su madre se casa con una viuda adinerada y se instala en la localidad de Tostes. En una de sus visitas médicas Carlos conoce a Emma, hija de uno de sus pacientes, y se enamora de ella. En este momento su esposa fallece y Carlos y Emma contraen matrimonio. Al principio viven en Tostes pero Emma desilusionada de su matrimonio cae enferma y se mudan a Yonville. En esta localidad es donde Emma da a luz a su hija Berta, a quien no da mayor importancia. Entonces, conoce a Rodolfo Boulanger quien la seduce y se desata un apasionado romance. Ella se enamora pero él al ver que llegan demasiado lejos, rompe la relación. Ella cae muy enferma a raíz de esta ruptura. Tiempo después se encuentra con León Dupuis, antiguo pasante de Yonville. Con él mantiene, también, un intenso romance. Hacía algún tiempo que Emma se había vuelto muy derrochadora y las deudas se habían ido acumulando. Debía una gran suma de dinero que no podía pagar. Ésta y otras razones son las que la llevan a suicidarse. Tiempo después su marido, el doctor Bovary, muere también y la hija de ambos, Berta, termina viviendo con una tía suya que era pobre y la manda a ganarse la vida en una hilatura de algodón. Selecciona cinco acontecimientos importantes en la obra. Nace la hija de Carlos y Emma, Berta. Emma deseaba tener un varón; sobre todo por que sabía que si era una niña en cierto modo, siempre estaría discriminada por la sociedad. Emma dio a luz un domingo, al alba. Carlos le anunció que habían tenido una niña y esta se desmayó. Tardó algún tiempo en decidir el nombre de la niña, pero por fin anunció que se llamaría Berta. Emma mantiene un romance con Rodolfo Boulanger. Emma conoce a un atractivo hombre de mediana edad al que consulta su marido. Él está interesado en ella, y aunque ella, al principio, le rechaza, termina cayendo en sus brazos. Mantienen un apasionado romance durante algún tiempo, pero cuando Emma empieza a afianzar su relación y a hacer planes de futuro con Rodolfo, éste termina la relación inmediatamente. Ve imposible el sentar la cabeza, y no está preparado para hacerse cargo de una niña. Emma cae enferma. Emma recibe la carta en la que Rodolfo rompe con ella, en el fondo de una cestita de albaricoques. Durante la cena, mientras Carlos los saborea, a Emma le da una crisis nerviosa por la que permanece convaleciente durante cincuenta días aproximadamente. Por fin, a mediados de octubre empieza a recuperarse, poco a poco. Carlos se vuelca en su cuidado y todas sus atenciones son para ella.Emma mantiene un romance con León Dupuis. Una noche, Carlos Bovary lleva a su esposa al Teatro de Ruán donde se encuentran con León, un amigo de ambos por el que Emma había sentido algo muy fuerte. Al día siguiente Bovary regresa a Yonville, dejando a Emma un día más en la ciudad. Unas horas antes de regresar a casa Emma inicia con León un intenso romance, Ella acude a la ciudad a tomar unas falsas lecciones de piano, para poder verle. Pasado un tiempo por causa de la fatalidad y del destino empiezan a dejar de sentir la pasión que los unió y el fuego, que cada uno tenía en su interior se apaga.Emma se suicida. Agobiada por un montón de deudas que sumaban una gigantesca cantidad que le era imposible pagar, y replanteándose su matrimonio, su actitud hacia su marido, hacia su pobre hija... Emma decide suicidarse antes de reconocer sus errores. Pide la llave del laboratorio del boticario a su ayudante que la acompaña a él. Entran y ella corre apurada hacia el arsénico; coge una gran cantidad de polvos blancos y empieza a comérselos de su propia mano. Vuelve a su casa. Escribe una carta a Carlos y poco después el poderoso veneno empieza a hacer efecto. Carlos ve que no puede salvarla y manda traer a dos médicos cercanos. Pero no hay nada que hacer: después de unas horas agonizando Madame Bovary muere.

Estudios

Es interesante notar la ironía que muestra el autor hacia sus personajes. Es una de las características principales de la escritura. Tiene una narración en primera persona, omnisciente, que no participa en la acción de la obra.

Adaptaciones cinematográficas

Se han realizado varias adaptaciones para el cine de Madame Bovary: # Dirigida por Jean Renoir (1933)tumay # Dirigida por Vicente Minelli (1949) # Dirigida por Claude Chabrol (1991) # Dirigida por Tim Fywell (2000) Categoría:Novela Categoría:Literatura de Francia ja:ボヴァリー夫人

Gustave Flaubert

Escritor francés (Rouen, Alta Normandía, Francia 12 de diciembre de 1821 - Croisset, Baja Normandía, Francia 8 de mayo de 1880) considerado como uno de los mayores novelistas occidentales, conocido principalmente por su primera novela publicada "Madame Bovary", y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de le mot juste ("la palabra exacta") Madame Bovary]

Biografía

Gustave Flaubert era el segundo hijo de Achille Cléophas (1784-1846) y de Anne Justine, de soltera Fleuriot (1793-1872). El padre de Flaubert, cirujano jefe del Hospital de Rouen, sirvió como modelo para el personaje del doctor Lariviere en "Madame Bovary". Su madre estaba emparentada con algunas de las más antiguas familias de Normandía. El 15 de mayo de 1832, ingresa en el Colegio Real de Rouen, cursando octavo curso. Sigue sus estudios en el colegio y el liceo de Rouen sin demasiado entusiasmo. En el colegio era considerado un vago, sin embargo se inició en la literatura a la edad de once años. Durante el verano de 1836 conoce a Élisa Schlésinger en Trouville. Este encuentro le marcará bastante y lo reflejará posteriormente en su novela "La Educación Sentimental". Licenciado en 1839, en agosto de 1840 supera el examen de baccalauréat. En el sorteo para el servicio militar resulta exento, iniciando entonces sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. En su juventud Flaubert estaba lleno de vigor y a pesar de su timidez, poseía una cierta gracia, era muy entusiasta e individualista y aparentemente no tenía ninguna ambición. Conoció a Víctor Hugo y a finales de 1840 viajó con él por los Pirineos y Córcega. De vuelta a París perdía el tiempo soñando despierto, viviendo de las rentas que le proporcionaba su patrimonio. En junio de 1844, Flaubert que ama el campo y detesta la ciudad deja los estudios de Derecho y abandona París, regresando a Croisset, cerca de Rouen, donde vivió con su madre. Esta propiedad, una casa en un agradable parcela a orillas del Sena fue el hogar de Flaubert hasta el final de sus días. Aquí es también donde comienza sus primeros trabajos literarios (Noticias - primera versión de "La Educación Sentimental"). En 1846 mueren su padre y su hermana, dos meses después de que enfermara. Flaubert se hará cargo de su sobrina. Comienza una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet y que durará diez años, resultando de ella una importantísima correspondencia; las cartas que le dirigió fueron preservadas, y según Emile Faguet, esta relación fue el único episodio sentimental de importancia en la vida de Flaubert, que nunca se casó. En París asiste a la Revolución de 1848 a la que observa con una mirada muy crítica (como en "La Educación Sentimental"). Durante el Segundo Imperio frecuenta los salones parisinos más influyentes y entre otros se relaciona con Georges Sand. Entre el 24 de mayo 1848 y el 12 de septiembre de 1849, escribe la primera versión de "La Tentación de San Antonio". En esa época su mayor amigo fue Máxime du Camp, con el que recorrió la región de Bretaña en 1846 y realizó un largo viaje (1849-1851) en el que recorre Italia, Grecia, Egipto, visita Jerusalén, Constantinopla... Este viaje causó una gran impresión en la imaginación de Flaubert. Desde entonces, y salvo ocasionales visitas a París, no volvió a abandonar Croisset. De regreso de su viaje a Oriente, en 1851 empezó a escribir “Madame Bovary”. Anteriormente había escrito la novela “La Tentación de San Antonio”, pero no quedó contento con el resultado. Necesitó 56 meses para escribir “Madame Bovary” y fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de Paris en 1857. Las autoridades iniciaron acciones legales contra la editorial y el autor acusados de atentar contra la moralidad, pero fueron declarados inocentes a diferencia de Baudelaire a quien el mismo tribunal le condenó por las mismas razones por su obra "Las Flores del Mal", publicada también en ese mismo año. Cuando “Madame Bovary” apareció en formato de libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse una visita a Cartago entre los meses de abril y junio de 1858 a fin de documentarse para su próxima novela, “Salambó”, que no terminó hasta 1862 a pesar del trabajo ininterrumpido del escritor. Retoma entonces el estudio de las costumbres de su época, y utilizando muchos de sus recuerdos de su juventud e infancia, el 1 de septiembre de 1864 comienza a escribir “La Educación Sentimental”, que fue publicada en 18